Cuestión de Fé

Posted by & filed under , .

por Mario Tapia (malbertt71@yahoo.com.ar)

“Esto sucede gracias a la fé”. Esta fue una de las tantas frases (¿catárticas?) del flaco Oscar (Orellana, mentor, organizador y loqueseaquehagafalta para hacer este festival) cuando subió al escenario con El Club del Reggae, su banda actual. La especulación indica que duplicar la apuesta del Amaicha Reggae 2012, también duplicó otras cosas. ¿Serán para bien o para mal?

Veamos…

Lo cierto, lo conocido, es que fueron dos días, donde lo de “reggae” quedó bien corto. Los que más se “apegaron” al estilo fueron Tío Rasta (Santiago del Estero, con una buena voz de Elías Gabriel Véliz Paz, su  cantante), Valores Reggae, El Club…, y tal vez, también, Flor de Mamaní, pero con algo adicional de experimentación-fusión, (una banda de santiagueños y tucumanos, con una mujer en voz principal). Al menos tres estuvieron para el lado del ska: Skaces Reggae, Skaraway, y Vampiro Indio (y su habitual toque punk-punk); Estación Groove, que canta con estilo raggamuffin (o rapeado), lo mismo en algunas canciones de Buenas y Santas (más su rock); y la experimentación derecha de Todo Picado (de Río Cuarto, Córdoba) ya desde su formación: dos melódicas, dos guitarras criollas, bajo con caja y un cajón peruano… ¡ni el gran Bob no lo podría creer!. Mención aparte para Armando Flores (Córdoba), que lo engloba todo bajo el título de rock con fuerza latina… Lo de reggae, cortito, ¿no? (Aquí habría que incluir a De los Pies a la Cabeza, banda que abrió el festival y que no llegué a ver. Mis disculpas a ellos)

Lo cierto es que se escucharon más de 100 canciones, la mayoría de creación propia y algunos covers. Bandas relativamente nuevas (Flor de Mamaní, Tío Rasta,Estación Groove [publicando su primer EP en la ocasión], Todo Picado, [con un disco editado]) se animaron a mostrar su nueva propuesta; bandas con unos años de carrera (ByS, Valores Reggae, Vampiro Indio), que aprovecharon la oportunidad para dar vuelta su página con casi todas canciones nuevas: se vislumbran nuevos discos…; bandas que siguen afianzando su propuesta y su buen momento (Skaces, Skaraway); mi querido Club…, que aun sigue sin plasmar todo su caudal compositivo en canciones propias, fue las que mas covers hizo; y el también querido Armando…, que hizo un recorrido de su repertorio.

Cierto es que compartieron escenario bandas muy jóvenes y bandas de muchos años: Un cruce generacional importante. Bandas que transitan, o se plantean por el camino alternativo al mainstream, tal vez hartos del mainstream. Bandas que buscan su “lugar en el mundo”, y que pudieron hacerse escuchar en este festival. Festival que dejó mostrar las “diferencias” que hay de una provincia a otra, en sonido y en temáticas (románticas, políticas, sociales, culturales) que cada cual maneja en su lugar de origen y que transmiten en sus canciones, a su modo. Un costado, EL COSTADO Emergente del festival.

Lo cierto es que hubo un “socialismo temporal puntual” para cada banda, salvo Armando…, que por trayectoria, discos publicados y trascendencia, se tomó un tiempo más (si me preguntan: EL peso pesado del festival, sin dudas). Que la organización arriba del escenario funcionó bien, y que cada banda contó con sus 30 a 40 minutos, justos y necesarios, para mostrar entre 7 y 9 canciones. Que el viernes se cerró antes del tope horario, y el sábado “al filo”.

Lo cierto es que hubo público de Córdoba, Santiago, los ocasionales viajeros de Buenos Aires y Tucumán, tal vez no en la medida esperada, pero bien, teniendo en cuenta que la difusión más fuerte se hizo solo en Tucumán, y hasta donde sé, vía facebook. Público, en su mayoría, nuevo en un lugar casi redimido como es Amaicha.

Que también hubo medios de prensa. No los mainstream, ni los segundos, sino todo un movimiento de medios under, que conocen a estas bandas que aun también transitan en lo under: TribuRock (Santiago), Rock&Arte, Factor Cultura, La Imberbe (entre los que llegué a ver de Tucumán); más unas cuantas cámaras réflex, que hicieron su apuesta para cubrir el festival.

Pero lo cierto también es que hubo “caras largas” y de preocupación de parte de la organización: solo ellos sabrán el dinero que costó llevar adelante este festival. Hay algo ahí que no está bien y arriesgo esto: este fue un festival “sin auspicios ni sponsors” y confiar su continuidad al corte de tickets en la puerta es muy jugado. Confiar la convocatoria de bandas (si bien todas, creo, quedaron conformes), al viático de cada una, también es jugado. “Presupuestar justo”, me parece, es rejugado.

También, es cierto, hubo problemas de sonido. Todo el viernes, hasta Armando… Todas las bandas tuvieron un sonido distinto, sea por instrumentos, voces o intensidad o volumen, y es impensable que una sola persona pueda hacer sonar bien a cada una, ¡considerando que era la primera vez que los escuchaba! Le pregunté a Alejandro Ají Rivarola, cómo iba a hacer para sonar mejor, y me dijo: tenemos un sonidista. Y como en una clase magistral, él y su sonidista fueron ordenando, una a una, cada línea de micrófonos e instrumentos, hacia adentro y hacia fuera del escenario, dominando ese toro de San Fermín en que se había convertido el sonido y poniéndolo a la altura que podía/debía estar. Tal vez las bandas tengan que consagrar a un sonidista como un integrante más. Sin que este sea el más pro, ni el más ingeniero, ni que tenga el oído absoluto, pero sí que conozca, y tenga en su cabeza, el sonido de la banda y sea el salvavidas superstar.

Claro, con el resultado puesto, y desde afuera, todos somos Maradona y Gardel. ¡Hay que estar adentro! Pero me queda la sensación de que estas contras son perfectamente salvables, y que el sonido a las bandas es lo mismo que los auspiciantes al festival: hay que contar con ellos, habrá que enredarse un poquito con Babilonia… Se diría: estamos aprendiendo.

Para terminar arriba (creo por lo dicho que la balanza se inclina para ese lado), destacar que hubo mucho aguante de parte de la mayoría de, si no todas, las bandas. Se escucharon, se aplaudieron, se descubrieron, se bailaron, se sacaron fotos, se prestaron instrumentos, se “prestaron” integrantes, se invitaron a cantar canciones de otros, se felicitaron, ¡se intercambiaron lugares en la grilla!!!… de principio a fin. ¡Fue un verdadero placer ver eso! Como diría el flaco: “Esto es un acto político”

Que haya muchas más ediciones del Amaicha Reggae: Todos podemos ser parte de ello.

One Response to “Cuestión de Fé”

  1. Juan Alejandro Rivarola

    Hola..Soy Ajì de Armando Flores..muy buena observaciòn de el festival…me llevo un balance muy positivo y no solo de mi banda si no de todo el festival..las cosas que fueron difìciles se pueden mejorar, y las que salieron bien sirven de alimento al espìritu de todos los que participamos ya sea como artistas, periodistas, pùblico, tècnicos etc…a mi forma de entender y sentir fue una experiencia muy buena y tambièn un espacio autèntico de intercambio,de hermandad entre las bandas y la gente..muy contentos por todo lo vivido en Amaicha Reggae 2013 y muy agradecidos por haber sid invitados a tan hermoso encuentro..saludos..one love..:)

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *