Eruca Sativa en el Nesta

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por Mario Tapia

Todo lo que hiciste / a tu alrededor / te hace invisible / y solo eso sos”, dicen algunos versos de Fuera o más allá, canción que abrió la noche tucumana de Eruca Sativa; todo lo que ellos hicieron, y están haciendo: tres discos a cuesta: La Carne (2008); Es (2010); y Blanco (2012); muchísimos kilómetros recorridos; participación en grandes festivales, y un sonido muy poderoso (pero con una difusión que aquí se limita casi exclusivamente a las repetidoras de Buenos Aires), anoche los Eruca lograron un fenómeno que poquísimas bandas del interior han logrado: llenar prácticamente un salón para 500 personas ¡en su primera presentación en la ciudad!! “Qué felicidad poder decir: Buenas noches, Tucumán”.

A Fuera o más allá, y como si estuviera sonando, tronando, su tercer disco en vivo, pegadísimo, siguió Eco. La fórmula se repitió casi toda la noche: muy pocas fueron las palabras con las que la banda interactuó, hablaron las voces y los instrumentos. Esa es la explicación a tocar más de 20 canciones en cerca de 90 minutos. De paso, decirles al oído: parecían más de tres, arriba del escenario.

Presentaron casi íntegramente Blanco,  (12 de 15 canciones); las que creo fueron las que más rotaron de Es: Magoo y La carne; y a casi media hora del show hicieron el único cover que publicaron en La carne: Eleonor Rigby (¿hace falta nombrar a los autores?). Entre tema y tema, uno a uno se fueron turnando para presentarse, y entre temas dejaron dos frases que emocionaron: “Esta es la primera de muchas veces que vamos a venir” y “¿Nos podemos quedar a vivir acá? Dicen que hace mucho calor…”. ¡Y vaya si hace calor!, pero en esta noche de invierno al Robert Nesta lo convirtieron en una caldera humana. Así que la recomendación sería: “Chicos, vengan cuando quieran, pero tengan en cuenta que si vienen en verano nos vamos a derretir todos”.

Escribiendo esta reseña, tomo nota, por un lado, de cómo algunos títulos van enlazando los discos entre sí; y por otro, de cómo respetan las canciones tocándolas casi tal cual fueron grabadas, y de la profesionalidad con la que se paran arriba del escenario. Pero además agregar dos momentos claves, tal vez más previsto el primero que el segundo: cuando se dedicaron a zapar (promediando la hora) al estilo del cierre de su segundo y tercer disco, un pequeño recreíto de mirarse los tres a la cara con una sonrisa cómplice; y cuando Lula, casi al final, bajó unas escalinatas del escenario para romper esa muralla rockstar para mirar, mostrarse y compartir el mismo sentimiento que estaba agitando la gente.

La noche estaba completa. Quedaba un “Chau” y el saludo final. Y sin lugar ni para un bis, quedó el rumor de lo bien que sonaron, de los buenos músicos que son y de la buena onda que tienen, que seguro van a hacer un boca en boca interminable. “Rebotando, me expandí, / somos más que uno, / entendernos no es casual” (Paraíso en retro). Esperamos su regreso sea pronto.

Eruca Sativa es:

Lula Bertoldi, voz y guitarra;

Brenda Martin, bajo y coros;

Gabriel Pedernera, batería y coros

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