Persiguiendo Mantras: Mantra Gris en Lucille (15/02/2020)

¿Una banda del interior de Santa Fé que presenta su disco en Buenos Aires? Si, Mantra Gris tenía su gran noche, ojalá la primera de muchas, en la ciudad donde (dicen  que)  atiende Dios.

Mantra Gris, protagonistas de nuestra historia, es una banda que se formó en San Justo, provincia de Santa Fé, en 2017. En ese año salieron con un EP llamado “Red Nose”, que estuvieron presentando en su ciudad natal, en Santa Fé capital, y también pasaron por parte del circuito de CABA como Makena, Liverpool y Gier. Pero la gran apuesta fue esta, presentar su disco en Lucille.

Ese disco se llama “Trampa Macabra”. Es un disco que grabaron en 2018 entre San Justo y Buenos Aires, y que se publicó en tiendas digitales en Diciembre de 2019. 6 canciones de rock argentino en 26 minutos, donde todo suena muy prolijo y cuidado, con la voz de Mateo Baudino al frente, empujado con la fuerza de las guitarras de Ignacio Baroni y el propio Baudino.

En la noche del sábado muchos amigos, fans y familia de la banda llegarían desde Santa Fé para la presentación del disco en Lucille, una sala enclavada en Palermo que es quizás una de las más lindas y con mejor técnica de la ciudad, donde hasta los baños son lindos. Lástima que, al estilo Niceto, cuando hay shows simultaneos en el bar y en la sala, al abrir alguna puerta se mezclan los sonido.

Vestidos de negro e ingresando por el medio de la sala, los músicos (menos el baterista Jorge Trouchet que ya esperaba sentado en su instrumento)  dieron comienzo a un show que duró una hora y sirvió para repasar las canciones de sus 2 trabajos publicados.

La banda suena muy ajustada, y el vivo hacen que las canciones ganen en intensidad, sobre todo en los momentos instrumentales donde se lucen las guitarras y los teclados de Uriel Gottero, todo apuntalado por la base de Franco Theumer en bajo y de Trouchet, sumándose en este show  Leandro Uriel Fernández (técnico del disco) en guitarra acústica. Si a esto le agregamos el excelente trabajo en sonido y luces (una costumbre de la sala), un gran tratamiento del trabajo de la pantalla y el agregado de lasers haciendo figuras formas tridimensionales, daba un carácter floydiano al show. Un show donde, por más de venir desde 500 km, jugaron de locales con sus familiares y amigos que corearon sus canciones, en especial en Transliberación, una de las gemas del disco.

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